La industria cosmética cambia constantemente, pero hay ciertas tendencias que claramente están marcando el rumbo de los próximos años.
La primera es la biotecnología. Cada vez veremos más ingredientes desarrollados mediante fermentación, cultivos celulares y procesos inspirados en la naturaleza.
La segunda es la cosmética enfocada en la longevidad de la piel. Ya no se trata únicamente de combatir arrugas. El objetivo ahora es mantener la piel saludable durante más tiempo.
También continuarán creciendo los adaptógenos, ingredientes utilizados tradicionalmente en distintas culturas que hoy están encontrando nuevas aplicaciones dentro del cuidado personal.
Los postbióticos y fermentos seguirán ganando terreno gracias a su excelente compatibilidad con las formulaciones modernas.
Y finalmente veremos una fuerte tendencia hacia ingredientes con historias auténticas. Los consumidores quieren saber de dónde provienen los activos, cómo se obtienen y qué los hace diferentes.
Por eso creo que países como México tienen una oportunidad enorme. Contamos con ingredientes extraordinarios, una riqueza botánica única y la posibilidad de combinarlos con las herramientas que ofrece la biotecnología moderna.








